El tema en cuestión no nos agarra de sorpresa, no es algo nuevo y ya no asombra pero, lo que sí sorprende es que lejos de las campañas de concientización referente al bullying o acoso escolar, los caso han ido en aumento en todos estos últimos años. Y, ya la situación se torna algo alarmante si no llegamos a convertirla en algo manejable y brindar soluciones terminantes al tema.

Los casos de acoso escolar aumentaron casi un 50% en comparación con los registrados hasta septiembre del año pasado, según reveló una ONG especializada en la temática, que señala la problemática tiene su foco en la Provincia de Buenos Aires y la Capital Federal. Según el estudio, una de cada dos chicas sufre acoso escolar por su belleza y comportamiento sofisticado.

El bullying sigue siendo un problema grave en las aulas argentinas y los datos son cada vez más alarmantes: a raíz de los últimos hechos ocurridos en la localidad bonaerense de Zárate, donde filmaron a un chico mientras era golpeado por un compañero, y en la ciudad santafesina de Venado Tuerto, un caso en el que la víctima, harta de las burlas, se llegó a suicidar especialistas afirmaron que los casos de acoso escolar aumentaron un 40 por ciento en comparación con los registrados hasta septiembre del año pasado.

La problemática tiene su foco principal en la Provincia de Buenos Aires y la Capital Federal y, según el informe anual de la ONG Bullying Sin Fronteras, entre los meses de septiembre de 2014 y 2015 se denunciaron 1598 casos en las escuelas, mientras que desde septiembre de 2015 hasta hoy hubo 2.237, es decir un total de 639 más. El lamentable ranking es liderado por la Provincia de Buenos Aires, que con 466 casos, es por lejos el sector con más denuncias por bullying, seguido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que registró 356. Más de la mitad de los casos se dieron en la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, San Luis, Santiago del Estero, Formosa, Corrientes y Misiones. Incluso, esos números podrían quedarse cortos, ya que el estudio investiga únicamente aquellos episodios que trascendieron o fueron denunciados ante la Justicia y/o el Ministerio de Educación.

Asimismo, el estudio indicó que una de cada dos chicas sufre acoso escolar por su belleza y comportamiento sofisticado, mientras que otros motivos son rendimiento escolar superior , defectos físicos y, en menor medida, rendimiento escolar, o deportivo inferior. La situación es preocupante porque también hay más violencia en los chicos. Ya no solo se padece bullying por el mayor rendimiento escolar o atributos físicos, sino directamente la belleza en particular de las chicas las ha hecho foco de golpes, amenazas y burlas.

Entre los varones, las causas son más parejas, ya que un 28% recibe burlas por defectos físicos; un 24% por rendimiento escolar superior; un 22% por belleza y comportamiento sofisticado; un 12% por rendimiento escolar inferior; un 8% por rendimiento deportivo inferior y un 6% por otras cuestiones.

Cada trimestre se mide la incidencia del acoso escolar en la República Argentina y solo se audita los considerados como casos importantes de acoso escolar, los que debido a su trascendencia son denunciados en la justicia y/o los ministerios de educación de la República Argentina, pero es altamente posible que haya muchos casos más que no son denunciados. Desde 2013, junto al equipo interdisciplinario de Bullying Sin Fronteras, conformado por médicos, psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos, educadores, abogados, periodistas y padres de chicos que han padecido bullying, hacemos el Informe Nacional de Bullying en nuestro país y permanentemente las cifras crecen. Cada vez resulta más natural que los chicos de entre 8 y 18 terminen en el hospital luego de un continuado acoso escolar.

Las víctimas de bullying padecen cuadros de estrés post traumático que generan una herida psíquica, similar a aquella que surge luego de sufrir un atentado terrorista, una violación o una catástrofe.

Por todos estos motivos, es esencial modificar la Ley Nacional 26.892 (antibullying), ya que no establece qué es y no estipula siquiera un nivel mínimo de sanciones para castigar y reeducar a aquel chico o chica que acosa a sus compañeros.