Home » Educación » Elegir escuela para nuestros hijos

Cuando llega el momento de inscribir a un hijo en el colegio, o de cambiarlo de institución, nos encontramos ante una tarea delicada y difícil: decidir, entre la enorme oferta educativa que tenemos a disposición, cuál es la institución adecuada para nuestro hijo y para nosotros, como padres.

Buscar colegio conlleva una decisión crítica: allí, en la institución que elijamos, nuestros hijos realizarán gran parte de sus aprendizajes, se desarrollarán en todos los aspectos y consolidarán sus vínculos. Si bien seguramente sabemos qué es lo que queremos (y sobre todo lo que no queremos), puede no ser tan claro saber cuáles son las preguntas que es necesario hacer, los elementos importantes a tener en cuenta para la elección, aquello que hay que tratar de detectar más allá del discurso formal que nos presente la institución.

Cuando uno busca una escuela, debe saber que no existe la que pueda cubrir todas las expectativas: el proyecto educativo, la gente, la distancia, el precio… Pero es importante definir aquellas cosas a las que uno no va a renunciar, y es esto lo que lo mantiene en una línea respecto de la elección. Estas variables a las que se decide no renunciar, varían en cada familia: para algunas serán el bilingüismo de la institución, para otros el formar parte de un grupo de padres de estilo similar al propio. Se trata de pensar qué es lo que la familia valoriza más, y poder escucharse, acerca de cuáles son los ideales y valores que la familia tiene.

Eligiendo el Jardín de Infantes

Es importante tener en cuenta quién recibe a los papás cuando llegan a la entrevista. Es diferente ser entrevistado por la secretaria, a que lo haga la persona que lidera el proyecto; creo que ésta es la manera más genuina de transmitir el proyecto educativo. Y justamente, uno tiene que conocer, escuchar y evaluar a quien lidera. También es importante ver cuánto tiempo se le da a la entrevista: si es el que la pareja de padres necesita o es un tiempo «apurado». No debe haber un tiempo fijo, sino adaptarlo a las necesidades de esos papás.
Es fundamental saber si los valores que maneja la familia son concordantes con la institución. Los proyectos transmiten valores ; no es lo mismo un proyecto de integración de chicos con necesidades especiales que el proyecto de alcanzar un determinado nivel académico para ingresar a cierta escuela.

Con respecto al proyecto, siempre te van a contar lo que hacen en relación a los chicos, pero hay que indagar cómo es hacia los padres y hacia los maestros. Se puede preguntar cuántos años hace que están los maestros, si hay mucha rotación, si tienen título, si reciben capacitación. Todo esto refleja la institución: si los docentes están hace mucho tiempo, seguramente están cómodos y trabajan mejor; además, una institución que forma y supervisa a sus docentes quiere que crezcan profesionalmente y como personas.

La inclusión y participación de los padres es crucial en este nivel: Es muy importante saber si el Jardín funciona como una comunidad educativa, o si es un espacio para dejar al hijo- afirma Schwartz – Para nosotras es importante que los papás quieran integrar la comunidad educativa. Y en la entrevista los padres deberían indagar sobre esto: ¿se les da espacio para participar, qué tipo de participación? Hablo tanto de la participación entre adultos como del espacio para compartir con los hijos. Lo que hay que tener en claro es lo que uno necesita: elegir una institución que te convoca mucho, si uno trabaja y no puede estar, termina generando culpa.

Otro de los puntos importantes a evaluar en un Jardín es el ambiente físico. Es como una pecera: muestra lo que pasa adentro. El discurso puede estar armado, pero lo que uno tiene que ver es si lo que me cuentan se ve reflejado en el ambiente, si no se trata de proyectos ideales sino reales.

Las especialistas recomiendan pedir que se les cuente algún proyecto, cómo lo trabajan en la sala, cómo participan los padres, si hacen salidas, si participan en tareas solidarias. Y también averiguar «si pasa algo»: Si se lastima, se pelea: ¿me lo van a contar? En el Jardín los chicos no siempre están en condiciones de contar lo ocurrido. Uno necesita armar una confianza básica con la institución, la gente que la dirige y los docentes para sentir que me van a llamar y consultar ante cualquier cosa fuera de lo común que pase.Es interesante mirar el folleto. Si bien todos son para vender, hay que ver si quiere contar y mostrar lo que pasa, o sólo vender.

La adaptación es un momento crítico. Indagar sobre la posibilidad de una mirada personal en esto. ¿Es totalmente homogénea la adaptación o depende de cada situación particular? Si mi hijo se queda bien, tengo que seguir viniendo porque «siempre se hace así»? Por otra parte, ver si la institución está interesada en que uno se integre, marca también cómo es esa institución. Si se necesita un espacio y un tiempo para uno, ver que desde el Jardín hay interés hace que uno pueda sentirse parte.

Y como todas las especialistas, recalcan la importancia de caminar por el lugar, más de una vez: «Hay que prestar atención a lo que uno siente cuando entra al lugar. Los lugares hablan y eso uno puede detectarlo».

Será importante, entonces, además de llevar la lista de preguntas preparada y estar atentos a todos los indicadores, confiar en nuestra intuición de padres para elegir la institución. Seguramente no fallaremos.

Cuando uno elige la Primaria, hay una variable más importante a tener en cuenta : el perfil de su hijo. Cada día uno va descubriendo aspectos que hacen a su modalidad particular, y esto que se va construyendo, que va cambiando, define el perfil. El hecho de no haber elegido la Primaria cuando tenía 1 año, da la posibilidad de buscar el lugar atendiendo no sólo a la concordancia con los valores familiares sino a la particularidad del hijo. La escuela es una buena parte de la vida de los chicos, pasan muchas horas allí, y si el colegio no le ofrece algo que tiene que ver con el deseo, o la modalidad de ese chico, pueden aparecer situaciones conflictivas ligadas al rechazo o incluso a la ausencia del deseo de aprender en la escuela

Algunas de las variables a indagar son:

  • Lo ideológico, los valores. Es lo que se llama el ideario del colegio, que incluye además la concepción de hombre y de la educación en general.
  • El proyecto pedagógico. Escuchar cómo está pensado el desarrollo, qué perfil de alumno quiere la institución. Es básico preguntar cómo el colegio trabaja los contenidos, qué métodos de enseñanza usa, que tipo de proyectos realizan. El proyecto educativo abarca muchas cuestiones: el idioma (si el colegio es bilingüe o son horas de idioma), si se trabaja con actividades especiales (talleres, vida al aire libre, etc.), si hay seguimiento con recuperación (si ante un problema de aprendizaje, el colegio va a acompañar o entiende que es la familia quien debe ocuparse), etc. Schurmann recomienda distinguir la apertura del colegio hacia afuera: ¿Hay salidas educativas, campamentos? Ir a un museo, aprender a mirar un cuadro, indica que la escuela sale a tomar algo del mundo de la cultura.
  • Los recursos humanos. Averiguar quién integra el equipo directivo, qué formación tienen; lo mismo para los docentes, indagar cuál es el perfil, los criterios para su selección; si existe capacitación para los maestros. Averiguar si hay una sola maestra o son varios. Ambas especialistas coinciden en la importancia de saber si el colegio se maneja con asesores por área, que capacitan a los docentes. Dentro de los recursos humanos se incluye al personal auxiliar, el gabinete psicopedagógico, y otros servicios: médico, sistema de emergencias.
  • La organización de los tiempos. Hay papás que esperan que le devuelvas al hijo a las 16 hs con «todo listo», por lo cual vale indagar si el colegio tiene previstas tareas o actividades para cumplir fuera del horario.
  • Cantidad de alumnos por aula. Es un «detalle» no menor ya que no es lo mismo que una o dos docentes estén a cargo de un grupo de 24 -25 alumnos que si son más de 35. La atención y la conteción que podrán brindar en forma personalizada es directamente proporcional a la cantidad de alumnos por aula.
  • Los espacios de participación. Hay colegios en que los padres sólo pueden entrar para las reuniones del año, y otros que estimulan la participación. Es importante tener en cuenta las aspiraciones de la familia en este aspecto. Y recomienda averiguar por las frecuencia de las reuniones de padres, la posibilidad de pedir entrevistas con docentes o directivos, el contacto papá-colegio en general.
  • El manejo de las cuestiones disciplinarias. Este tema es muy importante en la Primaria, el preguntar qué pasa si un chico se porta mal. ¿Cuáles son las estrategias, qué hacen? ¿Hay cuaderno de firmas, sanciones, cita a los padres? El manejo de los problemas de conducta te habla de la filosofía del colegio. Es muy distinto poner en el cuaderno «Se portó mal» y listo , que el hecho de comunicar lo sucedido a los padres para que estén informados pero habiendo previamente conversado con el alumno sobre la falta, ayudarlo a reflexionar y ver la manera de no volver a cometer el mismo error.
  • El espacio físico. Las especialistas recomiendan fijarse en el edificio y sus dimensiones, equipamiento, orden y limpieza, los espacios de recreación, las aulas. También observar la seguridad interna (escaleras, ascensores, etc.) y externa (vigilancia).
  • El aspecto económico. Los aranceles (cuotas y matrícula). Hay que preguntar por lo que se cobra y lo que se paga extra: cuota de materiales, aranceles por talleres, etc. para evitar «sorpresas» que puedan luego generar un deajuste o malestar en los hogares. Además de conocer el paquete económico completo, habría que averiguar la progresión de las cuotas entre niveles.
  • Las condiciones de ingreso: Tener en claro el circuito de admisión, las pautas de ingreso a la institución (por ejemplo exámenes de nivel, entrevistas con la psicopedagoga).

Cómo descubrir lo menos visible

Hay mucho para ver y preguntar de manera directa. Pero hay variables que no se detectan a simple vista; y, por otra parte, puede quedarnos la duda acerca de si lo que nos contaron en la entrevista es un discurso preparado, o si se corresponde con la realidad cotidiana de la institución. Las especialistas consultadas nos señalan algunas claves para «ver más allá»:

  • Pedir el cuaderno de un alumno. Da una idea de cómo corrigen, la variedad de actividades, si todo es fotocopia o si los chicos producen. El cuaderno muestra un chico que está construyendo el aprendizaje, o un cuaderno para el padre. Es bueno pedir más de un cuaderno, para comparar», propone Schurmann.
  • Visitar el colegio «en actividad»: estar presente en un recreo, en el comedor, ir a un acto escolar, o festival. Ir más de una vez.
  • Observar las carteleras.
  • Pedir materiales impresos: anuarios, folletos, revistas institucionales.
  • Hacer entrevistas separadas con distintos miembros de la institución.
  • Hacer una comunicación telefónica con el colegio. Ver cómo te atienden comunica sobre el estilo de la institución.
  • Conectarse con papás cuyos hijos ya estén yendo a ese colegio.
  • Ir en el horario de salida. Ahí se ve cómo salen, cómo los entregan, el tipo de comunidad. Y si no se conoce a ningún padre, aprovechar para acercarse y preguntar. Los padres van a dar datos que ayudarán a componer lo que ya se vio y escuchó en las entrevistas y visitas.
  • Preguntar por el número de alumnos y la matrícula de los últimos años. Que el colegio pierda muchos alumnos año a año, puede ser indicador de que algo ocurre.