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La gran suba de aranceles en los colegios privados

La gran suba de aranceles en los colegios privados 1

Como ya suele ser una costumbre todos los años, esta vez no fue la excepción. Ni la pandemia pudo «frenar» o mantener la gran suba en muchos colegios privados del país. Es así como, la vuelta a clases resulta otra vez bien costosa. En un contexto recesivo y con alta inflación, los colegios privados se encarecieron un 45% si lo comparamos con el año 2019.

Hay que hacer una distinción entre los establecimientos que están subvencionados y los que no lo están. Las escuelas de gestión privada con subsidio estatal aumentaron un 22% las cuotas en noviembre de 2019. La actualización fue autorizada por el Ministerio de Educación porteño y la Dirección General de Escuelas bonaerense (DGE), en base a un esquema acordado con las entidades que agrupan a los empresarios del sector.

Y antes de que finalizaran las clases, en diciembre, ya se anunció otro incremento del 20% a partir de marzo (un 8% correspondiente a la recomposición salarial y un 12% como adelanto de la próxima paritaria), lo que acumula una suba del 42% en los últimos cinco meses.

El año pasado, los institutos porteños habían aplicado una suba del 23% en marzo, mientras que los bonaerenses habían ajustado en mayo entre un 8% y un 18%, de acuerdo al nivel de subsidios que recibe cada uno.

La vuelta a clases a veces puede convertirse en un dolor de cabeza. El gasto mensual en comedores de colegios se disparó y lo ubicó entre 63% y 92% más alto que si el niño lleva la comida desde su casa. El comedor escolar sale hasta 92% más que la vianda casera.

En CABA, los establecimientos privados son generalmente más caros que en provincia. Mientras que en la Ciudad las escuelas privadas arrancan en aproximadamente $ 12.000, las bonaerenses lo hacen desde $ 7000. A pesar de ello, el costo mensual en colegios exclusivos de ambas jurisdicciones asciende hasta $ 70.000 en algunos casos.

Dentro de los más elitistas del país se encuentran instituciones bilingües con jornada completa como el Saint Andrew’s School, en Olivos, donde la cuota en los últimos años de secundaria (de 4° a 6° año) llega a $ 70.150 y en sala de 3 de kindergarten a $ 41.987; el St. George’s College, en Quilmes, con un valor mensual en primer grado de primaria de $ 42.000; y el Cardenal Newman, en Boulogne, con una cuota de casi $ 46.000, entre otros. En el caso de un colegio de menor gama, aunque reconocido también en el barrio de Belgrano como el St. Brendan’s College, la cuota pasó de $ 25.000 a $ 37.000 en apenas unos meses.

Más allá de las prestaciones que cada entidad ofrece y su infraestructura, se utiliza como indicador de los aumentos la cantidad de adultos en función del número de chicos. A mayor personal por niños, se espera que la suba sea mayor. En este escenario, cada vez se torna más difícil sostener la continuidad en la educación privada.

Una encuesta de la ONG Defendamos Buenos Aires reveló que, por la crisis, 250.000 estudiantes primarios y secundarios de Capital Federal y provincia de Buenos Aires dejaron los colegios privados y se pasaron a la enseñanza pública y gratuita. En los primeros nueve meses de 2020, 180.000 alumnos en la Ciudad y 120.000 en el primer cordón bonaerense migraron a la educación estatal, lo que significa una baja del 22% del total de matriculados en establecimientos privados. 

Los barrios porteños más afectados fueron Palermo, Belgrano y Barrio Norte, con una pérdida de casi 30.000 estudiantes cada uno, y Pilar, Morón y Ramos Mejía en el Conurbano, con alrededor de 24.000 estudiantes menos en cada uno. Como consecuencia de esta disminución, aproximadamente 4000 docentes perdieron sus empleos y anticipó que las cifras de inscripción de este año no mostraron una recuperación.

En coyunturas críticas, se profundiza el pase de colegios prestigiosos a otros de menor categoría y el traslado de la educación privada a la pública en los estratos sociales más bajos. Es una tendencia que se observa desde hace tiempo, pero que se implementa como última instancia. Antes, existe la posibilidad de apelar a recursos que eviten este desenlace, como el pedido de ayuda financiera a través de préstamos o becas-

La cuota es uno de los tantos gastos que los padres deben afrontar. A ello, hay que sumarle la canasta escolar, la indumentaria, el comedor y otros ítems asociados, que también subieron significativamente de un año a otro.

Los aumentos de los útiles escolares superan el 60%, mientras que la vestimenta escolar registró un alza de más del 58%.

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