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La precarización de la educación pública en Argentina está favoreciendo la expansión del sector privado, que en los últimos años ha crecido a una tasa que duplica a la registrada en la enseñanza estatal.

Pocas decisiones son más complicadas para un padre que la de elegir a qué escuela mandar a sus hijos. En el proceso entran en juego una gran cantidad de variables. En primer lugar, el bolsillo: es que si bien hay escuelas privadas muy accesibles, para algunas familias el colegio público es una necesidad. De todas maneras, los costos económicos compiten con otros “costos” que también son tenidos en cuenta, como los que surgen del ausentismo docente o los problemas de infraestructura. El resultado: en los últimos años, cada vez son más las familias que eligen la escuela privada.

Así lo indica una investigación del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA), dirigido por Alieto Guadagni. Según los datos del CEA, entre 2003 y 2010 la matrícula estatal de primer grado se redujo en 70.006 alumnos, lo que significa que una de cada diez familias eligieron una privada. En el mismo período, la matrícula privada de primer grado aumentó un 21% (36.550 alumnos). El fenómeno se da en casi todos los distritos del país.

El declive de la escuela pública  se traduce directamente en que muchas familias argentinas han observado un notable caída del nivel educativo que éstas brindan, así como también que hayan dejado de ser lugares de inclusión y contención, para convertirse en sitios donde la violencia y la agresión entre alumnos y los mismos padres hacia los maestros, sea moneda corriente.

El último informe del Ministerio de Educación argentino no deja lugar a dudas: el volumen general de alumnos no universitarios aumentó en cerca de 850.000 niños, un 7,5 %, siendo el crecimiento del sector privado hasta cinco puntos superior al estatal entre 2007 y 2012, el último periodo analizado. Estudios recientes reflejan que la migración responde a la búsqueda de mejores condiciones, tanto a nivel material como de capital humano, y advierten que el sistema educativo argentino se encuentra fragmentado en circuitos de calidad.

Muestra de la precarización que aqueja la escuela pública en Argentina, a principios de este curso escolar la Justicia paralizó un intento del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires para suplir la falta de aulas con la instalación de contenedores prefabricados, bajo una lluvia de críticas de padres y profesores. La enseñanza pública se ve también afectada por los ajustes presupuestarios, la precariedad laboral y los recurrentes paros docentes en demanda de mejoras salariales que permitan mantener el poder adquisitivo en un contexto de inflación que este año podría superar el 30 por ciento, según organismos independientes.

La provincia de Buenos Aires, la mayor del país, donde se concentra casi el 40 por ciento del alumnado argentino, 3,5 millones de estudiantes, constituye el mejor ejemplo del problema, con una huelga que ha retrasado 4 semanas el inicio del ciclo lectivo este año.

Bajos salarios

En la provincia de Buenos Aires, el salario básico de un maestro de una escuela pública, por una jornada diaria de cuatro horas, es de 3.604 pesos (unos 450 dólares), cifra que los sindicatos quieren elevar hasta los 5.000 pesos (625 dólares) para acercarse a las condiciones que mantienen los profesores de la capital y otras ciudades del interior del país. En este contexto, aunque la escuela privada representa una cuarta parte del grueso de los alumnos argentinos, en proporción, este sector acumuló la mayor parte del aumento de la escolaridad, con un incremento del 12,7 % (361.000 alumnos más), frente a un aumento del 5,79 % en el sector público.

Además, el sector se beneficia de la Ley Nacional de Educación aprobada en 2006, que permite que parte de la financiación de la gran mayoría de escuelas privadas provenga de ayudas estatales destinadas a reducir las cuotas de matriculación que, no obstante, aumentan sustantivamente debido a la inflación. Desde el Ministerio de Educación se pone el acento en que las subvenciones a las matrículas en centros privados no suponen una “privatización de la educación”.

Ley de Financiamiento

El Gobierno argentino, insiste en que en los últimos años se ha duplicado la inversión en Educación hasta llegar a los 9 puntos del producto interior bruto (PIB).

También el Banco Mundial destaca que Argentina es el país que más invierte en educación de toda América Latina y el que más recursos destina por alumno, unos 1.700 dólares al año.

Sin embargo, estas inversiones no se reflejan en la calidad de la enseñanza secundaria, ya que según los resultados del último informe PISA -elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-, Argentina se sitúa en la cola de los 65 países analizados.